Eros García Núñez

 

Poesía

 

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Precios

Libro en papel: 10€  (gastos de envío 5€) (IVA incluido).


Libro electrónico: 8€

 

Sinopsis

Los poemas que contiene este libro son una introspectiva por los sentimientos humanos. Sentimientos como el amor, la ira, la pasión, el hastío, la neurosis. Todos ellos son gritos de libertad al sueño deseado sin competitividad, al deseo, al amor, a la madre naturaleza y al ser humano como principio y fin; como destructor y salvador. También posee personificaciones de tales sentimientos, desde el respeto y la admiración de personajes y personalidades, reales o imaginarios, que recorren el camino para morir en la orilla dejando enseñanzas, ilusión y rebeldía.

Ficha Técnica libro físico


Editorial: Mundo Libre Libros.
Número de páginas:  110.

Nivel de lectura: de 14 años en adelante.
Depósito legal: DLAV-23-2021
ISBN: 978-84-12325-5-2

Dimensiones: A5.
Idioma: Español.
Categoría: Poesía.
Dibujos: Sí.

Ficha Técnica libro electrónico


Editorial: Mundo Libre Libros.
Número de páginas:

Nivel de lectura: de 14 años en adelante.
Tipo de archivo: PDF.

Idioma: Español.
Categoría: Poesía.
Dibujos: Sí.

Biografía

Hola, soy Eros. Desde pequeñito me gustó salirme de la norma. Crecí en una familia y un colegio arraigados al deber, a la disciplina, a la jerarquía y al orden, pero la imaginación vencía siempre. Mi padre me llamaba “Antoñita, la fantástica” calificativo que siempre me gustó. Esa exigencia y, por lo tanto, falta de norma es la que me hizo un lector atípico. Con diez años calló sobre mis manos la poesía y empecé a degustarla, con todos los calificativos peyorativos que la acompañaban por entonces.

 

La novela nunca me ha gustado, no es lo mío, el cine me cuesta mucho. Me suelen aburrir las historias sin pasión, y casi todo lo que encuentro me lo parecen. Una pasión que sigo encontrando en una sensibilidad especial que creo que tienen los poetas. Quizás el teatro es el arte que se me puede asemejar. En general, no le encuentro sentido a querer correr para llegar al final. Saber quién es el asesino me da igual, prefiero degustar las palabras una a una, como si el autor las hubiera elegido minuciosamente cada una de ellas (¿te imaginas?), por lo que la poesía, la filosofía, el ensayo o alguna biografía o novela-histórica son los libros que pueblan mis estanterías.

 

La música, es el otro gran amor de mi vida. Cabe decir que no escucho mucha variedad, pero me paso el día escuchando discos o inventando canciones. No escucho variedad porque me merma la capacidad creativa. Si escuchas un disco de, por ejemplo, Green Day, y coges la guitarra, un papel y bolígrafo te va a salir una canción “californicasiana”. Es inevitable. Por lo que escucho siempre la misma música.

 

El colegio católico no me fue fácil, buscaba respuestas a preguntas que incomodaban. Rompía el sistema siempre que podía, encontraba el error o la injusticia y hasta que no lo conseguía o te invitaban a irte, no paraba. Conseguí que no nos obligasen a confesarnos, no porque no tuviera que hacerlo, que tenía muchos pecados (ingenuo de mí, creyendo que aquello eran pecados), sino porque los demás compañeros no hacían nada malo en absoluto y no tendrían qué confesar.

 

 En la adolescencia conocí a ilustres señores que forjaron mi personalidad, tales como Bakunin, Proudhom o Kropotnik y poetas como Manolillo Chinato, León Felipe o Antonio Machado. Iba ensanchando el espectro lector al pensamiento crítico y eso no ayudaba en el Sistema Educativo. En la Pública tampoco me adapté bien, metido en política estudiantil y exigiendo salirnos del Currículo ministerial por ser completamente partidista vi que mi lucha no era respaldada. Después volví a sufrirlo en la Jefatura de un voluntariado al que dediqué varios años, el mismo agotamiento con distinto collar.

 

Tras sacarme varias Formaciones profesionales y el bachillerato de artes escénicas y música, fui trabajando como técnico de sonido y algún trabajo precario más. Autopubliqué mi primer libro “Poesía en tetrabrik” para hacer un punto y seguido y cambiar el estilo sin olvidar a mi escritor adolescente.

 

Ahora, superada la treintena, trabajo de transportista y sigo escribiendo. Siempre escribo a mano y me encantan las palabras esdrújulas, la lluvia y el campo. Mi segundo libro se llama Acordes antipersona y mantiene alguno de los poemas del primero, transformados o no, y los nuevos, surgidos después. Sigo cantando y tocando música con alguno de esos poemas y otros son puro texto leído. Sigo con los mismos ideales, pero me he librado del sentimiento de culpabilidad y, en vez de sufrirlo, me encanta ser un error del sistema, o al menos pensar que lo soy, ya que, “mientras haya un joven corazón, habrá poesía. Mientras haya gente oprimida, habrá revolución.” Ernesto “Ché” Guevara.

 

Eros.